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Llegamos a esta modesta
localidad por una tortuosa carretera que parte de Pereña. Ya en la
lontananza se avista sobre la horizontal penillanura una misteriosa y
solitaria "peña" de
aristas redondas y tonos cobrizos, que acoge a la población de la que toma
su nombre. Es la Peñagorda,
una curiosa roca granítica de una pieza y de unos cuarenta metros de
altura, que según la leyenda a la Virgen se le desprendió de la cabeza
mientras pastoreaba e hilaba la rueca. Segun los vecinos del lugar en la
cumbre se puede ver la huella dejada por un caballo y una pisada de la misma
Virgen. El viajero con cuidado puede ascender a ella por unos peldaños
perforados en la misma roca.
   
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