La vegetación de las Arribes está condicionada por el clima y la topografía del terreno. Así, en el interior de la arribe
(a unos 500 y 200 m de altitud) donde regularmente existe un microclima
mediterráneo, en el que rara vez se experimentan los rigores del invierno;
propicia que, mediante bancales, los lugareños aprovechando el escaso suelo
productivo de las escarpadas pendientes, cultiven productos propiamente
mediterráneos como: naranjos, limoneros, almendros, vid, olivos, guindos,
higueras, melocotonares, etc. En cambio, allí donde la accidentalidad y
pobreza del terreno no lo permite, brota anárquicamente matorrales como la
escoba, el tomillo, la zarzamora, el piorno, la jara, el madroño,
cornicabras, chumberas, carrascas, enebros, almezales, saucedas, fresnedas,
mieras, etc. En la penillanura (unos 700-600 m. de altitud),
pasamos del microclima mediterráneo del interior de la arribe a un clima
continental, más extremo y riguroso, propio de la meseta, y con él a unos
cultivos y flora aclimatados a su temperatura. En este sentido son comunes bosques de melojares, encinares, melojos, robles,
castaños, alcornoques, negrillos, fresnos, quejigos, piornales, almezales,
sauces; y ya cultivados por la mano del hombre, frutales como manzanos,
ciruelos, perales, higueras, etc. Esta variedad de ecosistemas presentes de
las Arribes del Duero es lo que ha impulsado a la Administración regional a
la solicitud y declaración definitiva de este área peninsular como Parque
Natural, que será propuesto para su inclusión en la Red Natural 2000,
destinada a acoger las zonas de más alto valor ecológico de la Unión Europa.
El futuro Parque Natural "Arribes del Duero" comprenderá un área superior a
las 150.000 has en el lado español, abarcando también las 87.500 has
del territorio portugués, pertenecientes al "Parque Natural do Douro
Internacional". De este modo las Arribes del Duero se convertirían en una de
los mayores espacios naturales protegidos de Europa.


